jueves, 12 de mayo de 2016

Relatos eróticos: Con nuestros amigos


Loli y mi mujer son amigas desde el colegio, y José Ramón y yo nos hicimos amigos por coincidir en el puticlub Madrid. Las dos parejas teníamos mucha confianza y alguna vez habíamos hablado de sexo en tono de broma y en serio.
Un día Ana me dijo que había estado con Loli y que le había contado que habíamos estado en un club swinger en Madrid
– ¿Y qué te dijo? – le pregunté algo extrañado.
– No se escandalizó. Me dijo que ellos están pasando una etapa de aburrimiento en la cama.
– Hemos quedado para cenar en su casa este sábado. – añadió.
Llegó el sábado. Habíamos quedado a las diez de la noche. A las nueve y media llegó mi hermana pequeña para cuidar a los niños. Nosotros ya estábamos arreglados. Ana se puso el conjunto que se había comprado en Madrid, una minifalda negra y un jersey de punto fino gris. Cuando la vi le pregunté:
– ¿Llevas bragas?
Ana se sonrió y respondió:
– No.
Mi polla ya estaba dura.
Llegamos a la casa de Loli y José Ramón puntuales. Nos abrió la puerta Loli. José Ramón estaba durmiendo a los niños. Loli llevaba una falda corta y una blusa.
Todo estaba dispuesto para la cena. Un rato después llegó José Ramón y comenzamos la cena.
Durante la cena, Loli comentó lo bonito que era el jersey que llevaba Ana
– ¡Y la falda! – dijo José Ramón riéndose.
– Lo compré en Madrid. – respondió Ana y entonces José Ramón peguntó:
– ¿Habéis estado en Madrid?
– Sí, el mes pasado. – respondió Ana.
– ¿Viaje de placer o de trabajo? – preguntó José Ramón.
– De placer. – respondí yo y Ana y Loli comenzaron a reírse.
Tanto se rieron que no hubo más remedio que explicarle a José Ramón que habíamos quedado con una pareja que habíamos conocido en Internet y que habíamos pasado un fin de semana de sexo a tope.
– ¡Qué envidia! Nosotros necesitaríamos algo parecido. – dijo José Ramón.
– ¡Pues hacedlo! – le respondí.
– Loli no querría. – dijo José Ramón.
– Tendría que ser con una pareja especial. – dijo Loli.
– ¿Nosotros valdríamos? – preguntó Ana.
– Sí, ¡claro! – respondió.
– Bueno, pues entonces no hay ningún problema, porque a nosotros también nos gustáis. – dijo Ana.
– Me dará mucha vergüenza. – dijo Loli.
– Sólo el primer polvo. – le respondió mi mujer.
– Para que no resulte violento y entremos en calor propongo un juego. Cada uno apunta en un papel una tarea a realizar, y lo deposita en una caja, después cada uno extrae un papel de la caja y tiene que realizar la tarea. Las primeras tareas ponedlas suaves y a medida que entremos en calor, subimos la dificultad. – dije yo y nadie se opuso.
Cuando acabamos de cenar, José Ramón sirvió unas copas y Loli trajo unas hojas de papel y bolígrafos. Cada uno escribió su tarea y las depositamos en una caja de zapatos que también había traído Loli. Agité la caja y se la ofrecí a Ana, metió la mano dentro de la caja y sacó un papel:
– Quítate una prenda.
Ana se levantó y se quitó el jersey, quedándose en sujetador.
– ¡Qué sujetador más bonito! – dijo Loli.
– ¡A mí también me gusta! – dijo José Ramón sonriéndose.
– Te gustará más el interior. – dijo Loli.
– Ahora sacaré yo la papeleta. – dije.
– Elige una persona y quítale una prenda.
Miré primero a Loli y noté su aceptación, después miré a José Ramón y le dije:
– José Ramón, con tu permiso.
– Lo tienes. – respondió sin dudarlo.
Me acerqué a Loli, se levantó y se puso frente a mí, puse mis manos en el primer botón y no acertaba a desabrocharlo. Loli me quiso ayudar, pero Ana intervino:
– Déjalo, son los nervios.
Por fin acerté a desabrochar el primer botón, continué con el segundo, después el tercero y el cuarto, abrí la blusa y mientras se la quitaba le dije:
– ¡Precioso! – todos se rieron.
– Bueno, ahora seré yo quien saque el papel. – dijo Loli.
– Quítate una prenda o palpa con tu mano el sexo de tu oponente. – dijo Loli.
– ¡Dios mío! ¡Qué hago! – dijo Loli.
– Me quitaré el sujetador. – dijo Loli después de unos segundos de indecisión. Con un movimiento certero de sus manos se quitó el sujetador y dos tetas como dos pitones quedaron a la vista de todos.
– ¡Uhmmmmmmm! – dije yo.
– Ahora me toca a mí. – dijo José Ramón.
– Desnúdate de cintura para arriba. – leyó José Ramón.
José Ramón se desprendió de la camisa y mi mujer dijo:
– ¡Uhmmmmmmm!
– Volvamos a escribir nuevas tareas. Esta vez, algo más atrevidas. – dije.
Tardamos un buen rato en escribir las nuevas tareas. Procuraba no mirar las tetas de Loli para no cohibirla, pero me era casi imposible y ella se dio cuenta.
– Pepe, no me mires las tetas con esos ojos. – me dijo.
– Te las voy a comer. – le respondí.
– Menos presumir y más actuar. – dijo mi mujer
Acabamos de escribir las nuevas tareas y Ana sacó la primera papeleta
– Quítale los pantalones/falda a tu oponente y comprueba con tu mano la situación.
– ¡Qué suerte he tenido! – dijo Ana levantándose con rapidez y acercándose a José Ramón. Este se levantó y se situó para que Ana pudiese cumplir su tarea con comodidad.
Ana desabrochó el cinturón de José Ramón, después le bajó la cremallera, le quitó el pantalón y a continuación metió la mano debajo del boxer y dijo:
– ¡Qué suerte he tenido!
Ana regresó a su asiento y yo saqué el siguiente papel.
– Quítate toda la ropa excepto una prenda. La última prenda te la quitará tu oponente.
– ¡Vaya, con lo bien que iba…! – dije y todos se rieron.
Me quité con la ropa, echándole emoción a cada prenda hasta que me quedé sólo con el calzoncillo, entonces se acercó Loli. Sus tetas temblaban como flanes y mi pene estaba en posición de firme. Agarró mi calzoncillo con las dos manos y fue bajando poco a poco el calzoncillo hasta que mi sexo quedó al descubierto.
– Yo también he tenido suerte. -dijo Loli mirando mi pene.
– Es mi turno. – dijo Loli tomando uno de los papeles de la caja.
– Enséñale tu sexo a tu oponente con detalle. El oponente dirá cómo tienes que hacerlo. – leyó Loli.
– Ohhhhhhhhhhh – dijo Loli.
– Beberé un trago antes de hacerlo. – dijo Loli.
– ¿Cómo lo quieres? – dijo Loli.
– Quítate las bragas, siéntate en la mesa, abre las piernas y enséñamelo. – le dije.
Loli se levantó, se acercó hasta mí, se quitó las bragas muy provocativamente, se subió la falda un poco, se sentó en la mesa, abrió las piernas y me enseño su coño. Loli era muy morena y el pelo de su coño era negro como el carbón.
– ¡Uhmmmmmmmm! ¡Qué arregladito tienes el coño! ¡Estoy deseando follarlo! – le dije mientras lo examinaba con detenimiento.
– Sobresaliente. Puedes retirarte. – le dije.
Loli se bajó de la mesa y regresó a su sitio.
– Mi turno. – dijo José Ramón tomando la papeleta.
-Desnuda a tu oponente. – leyó José Ramón.
José Ramón se levantó, se acercó a Ana y la levantó de su asiento. Ana tenía una sonrisa maliciosa, José Ramón manipuló en la falda y esta cayó al suelo, después lentamente le quitó las bragas.
– Ohhhhhhhhhhh. – dijo Loli.
Estábamos completamente lanzados ya y Ana dijo:
– El primer intercambio es mejor hacerlo en habitaciones separadas.
– De acuerdo. Id vosotros a la habitación de invitados y Pepe y yo iremos al nuestro dormitorio. – dijo Loli.
Salimos los cuatro del salón. En cuanto entramos en el dormitorio, Loli cerró la puerta y antes de que me diese cuenta, se agachó y empezó a hacerme una mamada. Dejé que me la mamase durante un rato y después la levanté, nos besamos y un rato después estábamos en la cama revolcándonos.
Le comí el coño durante un buen rato. Loli disfrutaba con mi lengua en su coño y empezó a retorcerse.
– Déjame que te folle yo. Hace tiempo que tengo esta fantasía. – dijo Loli.
– Como quieras. – le dije.
Loli se situó encima de mi polla, la agarró con una mano, se la llevó al coño y se la metió dentro. Apoyó sus manos en mi pecho y empezó a moverse lentamente. Sus tetas se bamboleaban con los movimientos. Poco después jadeaba de placer y aceleró el ritmo de sus movimientos, yo empecé a correrme, ella siguió follando cada vez más rápido hasta que llegó al orgasmo y se tumbó encima de mí, besándome. Su coño apretaba mi polla con fuerza.
– Ha sido un polvo estupendo. – le dije.
– A mí también me ha gustado mucho. – respondió.
Estuvimos en esa posición hasta que llegaron Ana y José Ramón.
– ¿Cómo os ha ido? – dijo Ana.
– Muy bien. Tenemos que repetir esta experiencia más veces. – dijo Loli.
Casi todos los meses cenábamos juntos y las cenas acababan siempre follando los cuatro. Solíamos follar por separado. Voy a contarles la primera vez que follamos los cuatro juntos y la primera vez que Loli lo hacía por detrás.
Ocurrió en nuestra casa. Después de la cena, serví unas copas y nos sentamos en el sofá. Después de unos minutos de charla, a los pocos minutos empezamos a hablar de sexo.
– Nos hemos depilado el sexo. – dijo Loli.
– Follar con el sexo depilado es estupendo. – dijo José Ramón.
– Quiero verlo. – dijo mi mujer, dirigiéndose a José Ramón. José Ramón se levantó, se desabrochó el pantalón, se lo bajó y sacó su polla.
Ana se acercó a José Ramón, se puso de rodillas, y le hizo una mamada hasta que José Ramón se corrió.
– ¿Te animas? – le dije a Loli.
– Me encanta chuparla pero me da vergüenza. – respondió ella.
– Sólo la primera vez. – le dije.
– Tienes razón. – respondió ella, levantándose y acercándose a mí. Yo me levanté, desabroché el pantalón y puse mi polla al alcance de Loli. Ella rápidamente se la metió en la boca y me masturbó mientras la chupaba hasta que me corrí.
Ana y Loli se fueron al cuarto de baño a limpiarse. José Ramón y yo nos subimos los pantalones y nos tomamos un trago para recuperarnos.
Ana y Loli tardaron mucho en regresar, según me contó Ana, unos días después, cuando se estaban limpiando se acercaron y se besaron y se acariciaron.
Cuando regresaron Ana dijo:
– Bueno, vosotros os habréis quedado muy bien, pero nosotras no nos hemos estrenado.
– Quedaréis satisfechas, pero tendréis que levantar nuestro orgullo, porque nos habéis dejado humillados. – dije yo.
– No será difícil. Desnudaos. – dijo mi mujer.
José Ramón y yo nos levantamos y nos quitamos la ropa.
Ana se desnudó, retiró la mesa que había delante del sofá y mientras se tumbaba en la alfombra le dijo a José Ramón:
– Cómeme el coño.
José Ramón se puso de rodillas entre las piernas de Ana y se puso a la tarea. Miré a Loli que observaba la escena con excitación y ella al verme, se levantó, se desnudó, se tumbó también en la alfombra y me ofreció su coño depilado. Hinqué mi cabeza en su coño y le comí el coño.
Loli no tardó en empezar a gemir y a retorcerse.
– Sigue así, que me voy a correr. – dijo y efectivamente, poco después, cerró sus piernas con fuerza sobre mi cabeza, al tiempo que suspiraba profundamente.
Ana y José Ramón seguían en la tarea. Ana tenía la cabeza de José Ramón entre sus manos, y la movía suavemente, frotándola contra su coño, mientras gemía cada vez más profundamente hasta que se corrió. José Ramón quiso entonces follarla y Ana le dijo:
– Fóllame el culo.
Ana se puso a cuatro patas y José Ramón se la clavó. Loli miraba la escena, todavía tumbada en la alfombra. Me miró y entonces yo, sin decirle nada, la incorporé, la puse a cuatro patas, lubriqué su ano con saliva y con los jugos de su vagina y apretando con firmeza pero con suavidad se la metí por el culo.
Poco después de empezar a moverme, oí como se corría José Ramón y yo me corrí poco después.
Cuando acabamos Loli comentó que le había gustado mucho follar todos juntos

Relato de Infidelidad: Alba

Alba no deja de sorprenderme. Cada día me gusta más compartir piso con Juan, su novio. Y es que cada día disfrutamos más juntos ella y yo. La primera vez que Alba vino a mi habitación me desperté con una espectacular sesión de masajes eroticos.  Fui plenamente consciente cuando me realizaba una espectacular mamada, y luego se me folló brutalmente. Pues bien, cómo me prometió ha venido más noches a follarme. Y digo follarme  porque siempre es ella la que quiere follarme a mí. Y a mí me encanta, porque se mueve y me hace unas cosas increíbles. Nunca había encontrado una fiera en la cama cómo ella.

Lo bueno es que cada día es más arriesgado lo que hacemos y la  incertidumbre de ser descubiertos por su novio me encanta. Me pone cómo una  moto. Lo del otro día fue la mejor mamada de mi vida. Os la voy a contar. Estábamos por la noche viendo la televisión los tres juntos. Aclararos que aunque Alba no viva en nuestro piso se pasa casi todas las noches aquí. ¿Por qué será? Pues bien, como digo estábamos viendo la tele los tres cuando le llaman a Juan al móvil. Él se va a la habitación a hablar y la perra de su novia se me abalanza encima como una posesa. Empieza a besarme de una forma fogosa y pasional cómo ella sólo sabe hacer. Yo me pongo durísimo al instante porque la sensación de poder ser pillados en cualquier momento me pone cómo la polla durísima. Mientras me está mordiendo el cuello empieza a sobarme la polla.
No puede ser. ¿Va a hacerme una mamada casi  delante de su novio? Efectivamente, me saca la polla, se sienta al lado mío y me la empieza a comer cómo una loca. Yo pierdo el control. Intento estar atento por si llega él, pero su mamada es espectacular. Se la está tragando toda entera. Se está metiendo mis 20 centímetros hasta la garganta. Ella está muy cachonda. Mientras con una mano juega con mis huevos, con la otra está masturbándose por encima de su pijama. Todo esto es demasiado para mí. Estoy demasiado cachondo. Estoy a punto de  estallar.
Ella lo sabe pero no para. Es más, cada vez su cabeza se mueve más rápido. Mi polla entra y sale de su boca brutalmente. Está cómo loca. Está muy perra y está deseando sentir mi corrida en su boca. Estoy seguro que se quiere comer toda mi leche. No puedo resistir más y mi polla estalla en su boca. Ella disfruta con mi corrida. La recibe mirándome a la cara con una cara de deseo y de lujuria. Se lo ha pasado muy bien conmigo. Saborea mi semen, me relame toda la polla un poco más y pronto vuelve a su sitio en el sofá cómo si nada hubiera pasado. Su novio vuelve a los pocos minutos diciendo que eran sus padres los que le llamaban. ¡Bendita sea la llamada de tus padres, cabrón! ¡Podían llamar todas las noches!

Alex, Miles y la noche más intensa

Dos tíos británicos en Madrid. Dos tíos de unos treinta años, con su rollo y sus chupas, con esa actitud que hace ver que están de vuelta de todo. ¿Les quieres invitar a una copa? Bien, hazlo. ¿Quieres unirte a ellos en un privado? ¿Por qué no? Les gusta conocer gente, ver qué se cuece por Madrid y sobre todo si es de noche. Son de esos tipos pendencieros para los que parece que el viento sopla a favor. Se lo pasan bien, se ríen de sus bromas, se dejan llevar por las calles de la ciudad y acaban en un club de putas madrid.
Y para adentro. ¿Tampoco van a pensárselo, no? La puerta se abre y ¡voilà! Luces rojas y sala ténue. La insinuación está en el ambiente. Y las chicas esperan al otro lado de la sala.
Alex y MIlan se miran y ya saben que no se piensan cortar en absoluto. Alex saluda a la monada morena que tiene pinta exótica y Miles se encamina hacia una asiática que le está provocando con la mirada. Y mientras se presentan se une una amiga suya, Mandy parece que se llama, un huracán pelirrojo que es todo voluptuosidad. Y entran a una habitación.
Corren las copas y las confesiones inapropiadas… pero perfectamente apropiadas para este escenario. A Miles siempre le ha vuelto loco la idea de un trío y Alex parece que tira más por elvoyeurismo. Charlan y se ríen de todo esto mientras encadenan una copa con la siguiente, hasta que todo deja de ser broma y la escort asiática se monta sobre Miles. Le arranca la camisa mientras le clava la mirada, y él le mete la mano en… Alex nunca había visto así a su colega pero tampoco va a quedarse quieto con esas dos lindezas a su vera. Y empieza a desnudar a Mandy mientras la morena, Christel, la empieza a lamer de arriba abajo para acabar en la boca de Alex. Luego un poco más abajo. Y se lían. Miles y Alex se miran y ya saben lo que piensa el otro: ¿por qué no? Y convierten esa habitación en una orgía bestial. Casi tiene que venir la dueña del club de putas madrid para pedirles que no hagan tanto ruido…


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